lunes, 21 de abril de 2008

EL ARCA EN EL BLOG HIJO DE CHUCK NORRIS:

Haciendo arcadas


Hace unos cuantos meses, ya perdí la cuenta (bueno, en realidad perdí los correos electrónicos de esa fecha, que hubieran fingido una buena memoria), me invitaron a participar de una antología iberoamericana de relatos.

Pero no era una antología de las fáciles; no alcanzaba con responder el mail adjuntando alguna pieza de garbage escrita hace tiempo. Esta vez tenía que ser una nueva pieza de garbage. ¡Y aún peor! Había condiciones, porque era una recopilación temática.

Titulada "El Arca", daba a cada uno de los participantes una letra del abecedario, y al mejor estilo tutti-frutti, el favorecido debía escribir un cuento "inspirado en un animal real, ficticio o mitológico". No era necesario que protagonizara la historia, pero "debía ser mencionado claramente al menos una vez", según cuenta el blog promocional.

Sí, casi dos años en un portal de noticias me convirtieron en un citador profesional.

Como todo proyecto asmático (esfuerzo hecho a pulmón) tuvo sus idas y venidas, hasta que sobre finales de 2007 y principios del corriente se confirmó la salida de las ediciones chilena y peruana de "El Arca".


Por aquellos lares ya tuvo una linda recepción, sobre todo por la presencia de escritores de esos mismos lares recién mencionados (o sea, aquellos). Esos primeros recortes de prensa, además del prólogo completo, pueden encontrarse en la dirección electrónica
http://elarcabestiario.blogspot.com.

Allí mismo pueden descargarse un pdf con tres cuentos de manera promocional. Quién lo hubiera dicho, el mío es uno de esos tres. Así que descubrirán rápidamente que me tocó la letra i (poca liga) y que mi historia se titula con la elección más fácil (seguro que si jugáramos tutti-frutti ponemos todos lo mismo). De cualquier manera le busqué la vuelta... o mejor dicho, esa fue la única vuelta que le encontré.

Un lindo cuentito que será refritado como corresponde, cuando llegue el momento.

¿Por qué recordar este proyecto justo hoy? Bueno, porque me llegó una copia de la edición chilena. Con tanta era del e-miel, había olvidado lo lindo que se siente recibir correspondencia que no sean cuentas. Aquí está, éste es:

La foto es una garcha porque la saqué con un teléfono. De tubo.

Completando con información que pueden encontrar en el blog, pero que quizás alguno sea muy vago como para cliquear, les dejo la lista de participantes. 29 letras, más una ficción dedicada a Noé y otra a un animal polizón.

LAS AGUAS ABISALES Carlos Labbé (Chile)
LA ARAÑA Norberto Luis Romero (Argentina)
LOS BENTEVEOS Rosalba Campra (Argentina)
EL COCODRILO Eva Cabo (España)
LOS CHANCHOS Leonardo Valencia (Ecuador)
EL DELFÍN Ricardo Sumalavia (Perú)
EL ESCARABAJO Víctor Montoya (Bolivia)
EL F Efraim Medina Reyes (Colombia)
LOS GATOS Álvaro Bisama (Chile)
EL HARFARTUS Vizania Amezcua (México)
LA IGUANA Ignacio Alcuri (Uruguay)
LA JACA Carmen Camacho (España)
EL KOALA Mayra Santos-Febres (Puerto Rico)
EL LEÓN Alberto Chimal (México)
EL LLULL Viviana Paletta (Argentina)
LAS MARAS Mara Aguirre (Argentina)
LA NADA Claudia Ulloa Donoso (Perú)
LOS ÑAÑARAPUS Cecilia Eudave (México)
LOS OSOS Pedro Cabiya (Puerto Rico)
EL PULGÓN Claudia Apablaza (Chile)
EL QUIRÓPTERO Ricardo Silva Romero (Colombia)
EL RINOCERONTE Carlos Bustos (México)
LA SERPIENTE Jacinta Escudos (El Salvador)
EL TOPO Rosa Elvira Peláez (Cuba)
EL UNICORNIO Mónica Belevan (Perú)
LA VÍBORA Marcial Fernández (México)
LA W Edmundo Paz Soldán (Bolivia)
EL XANTI Salvador Luis (Perú)
LA YEGUA Elena Medel (España)
LOS ZANCUDOS Alejandro Zambra (Chile)
POLIZÓN: LA RUINA QUE VINO A SARA Maurice Echeverría (Guatemala)

A riesgo de quedar como un alcahuete (y me la banco), agradezco a Cecilia Eudave y a Salvador Luis, compiladores de la obra, por la confianza (¿miopía?) demostrada.

VEANLO EN: http://hijodechucknorris.blogspot.com/2008/02/haciendo-arcadas.html

viernes, 28 de marzo de 2008

El Arca en revista Plagio

Nos salvamos juntos
por Izaskun Arrese
24.03.2008

Cecilia Eudave y Salvador Luis compiladores El Arca. Bestiario de ficciones de treintaiún narradores hispanoamericanos Sangría, Chile, 2007, 279 págs.
De un tiempo a esta parte el discurso sobre el calentamiento global y sus nefastas consecuencias se ha instalado en la cotidianeidad de las personas. En un escenario donde el fin del mundo pareciera estar a la vuelta de la esquina, no es de extrañar que surja un sentimiento apocalíptico en la población, y que consecuentemente este sentimiento se perciba también en el arte.

Surgen entonces ciertas iniciativas salvadoras. Como la de un grupo de escritores hispanoamericanos que, al igual que Noé, decidieron construir un arca para sobrevivir y por supuesto, trascender. Si bien en este caso no es Dios quien los exhorta, sí están guiados por algo bastante parecido a la divinidad, la palabra.

Esta especial arca adquirió la forma de una antología de cuentos, donde a treintaiún escritores hispanoamericanos se les pidió escribir una narración por encargo. En uno de los prólogos se señalan las reglas que debieron seguir los autores: “1. elegir un animal real o engendrar una criatura ficticia a partir de una letra del alfabeto; 2. el personaje del relato no tiene por qué ser el animal elegido, el enfoque puede ser oblicuo, y 3. la trama, la temática y el estilo son absolutamente libres”.

Detenerse en cada uno de los cuentos que conforman este bestiario es tarea larga, sobre todo por las distintas formas de abordar el pie forzado que asumió cada autor. Sí se puede hablar del resultado final y de los elementos unificadores y comunes.

La participación de los animales en El Arca es bastante variada. En “Cocodrilos” son absolutos protagonistas; en cambio en “Delfín” son simplemente una insignia en la bandera de un niño scout; pueden actuar como adjetivo y ser el sobrenombre de un individuo al que llaman “Koala”. En “Chanchos” los animales están humanizados, y en “Arañas” tienen una conexión sobrenatural con los hombres. También hay seres humanos que en vidas pasadas fueron animales, como en “León” y “Jaca”.

Si bien los cuentos son distintos entre sí, globalmente hay un algo que los asemeja y que lamentablemente produce cierta monotonía. Por ejemplo, el tono mítico y profético es algo que se reitera. Por otra parte, y quizás en relación a la temática animal, tan propia de las narraciones para niños, en varios se percibe un incómodo tono infantil. Hay un par que pretenden ser existenciales y profundos, pero al final no consiguen ni lo uno ni lo otro.

Al estar relacionadas con la temática animalesca, es inevitable que algunas de estas narraciones tengan rasgos de parábola y fábula. El problema está en que por algún motivo, justamente estos cuentos son los menos logrados, algo no calza y resultan un poco falsos y fuera de tiempo. Si no fuera por la necesidad de incluir cada letra del alfabeto, algunos textos podrían haber quedado fuera sin problemas.

Es necesario señalar que también hay elementos que se repiten, pero que contribuyen a enriquecer y dar vida a los relatos, además de alentar a seguir leyendo. Sumamente atrayentes son la sordidez y oscuridad inesperada de algunas narraciones, como “Yegua” y “Benteveo”, también la ironía y el humor de “Iguana” y “W”.

Por otra parte, el tema impuesto parece haber sido una gran dificultad para algunos de los autores, para otros en cambio fue una excusa perfecta para mostrar su talento y crear una narración de gran valor. Algunos de los puntos culmines de la antología son “Benteveos” de la argentina Rosalía Compra, “Gatos” del chileno Álvaro Bisama, y “Osos” el puertorriqueño Pedro Cabiya.
Aunque no queda claro el criterio que primó a la hora de escoger a los escritores, un aspecto valioso de esta antología es que sin duda es un muy buen muestrario de autores, que contribuye a demostrar que lo hispanoamericano se define en gran medida por la diversidad. Es sin duda, una buena ocasión para descubrir y adentrarse en la pluma de escritores que de otra forma sería poco probable conocer.

Por último, en el marco de las crisis fronterizas y diplomáticas que viven los países latinoamericanos, El Arca se transforma en una especie de utopía, pues en ella conviven las distintas nacionalidades sin ningún problema ni enemistad. Hay un rol social que no está en los relatos, sino en el hecho mismo de antologar y optar por la acción.

Del valor futuro de esta antología, sólo podrá hablar el tiempo.

lunes, 4 de febrero de 2008

EL ARCA EN DIARIO LAS ÚLTIMAS NOTICIAS DE CHILE




Recién comienza

Fue rápido: la propuesta, la llegada de los cuentos, editarlos, conseguir la plata, mandarlo a la imprenta, hablar con un distribuidor. Lo que tomó más tiempo fue la decisión de tomar este tren, el de la editorial.
Hace ya tiempo estábamos tentados con una idea como esta; tal vez desde que empezaron a aparecer frente a nuestras narices libros de un contenido deseable, pero en una envoltura empolvada y ruinosa. No me acuerdo qué día fue que tomamos la decisión, pero sé que al día siguiente llegó un correo-e de Salvador Luis a la casilla de Carlos inquiriendo sobre qué editorial podría estar interesada en publicar esta compilación en Chile. Nostros sabíamos de El arca, porque Carlos había sido invitado a participar en ella. Así que él mismo ofreció nuestra editorial, que aún no existía legalmente, sino en nuestras cabezas.
Y ahora, sólo cuatro meses después, está el libro editado en nuestras manos; en algunas librerías chilenas; por correo regular, camino a las estanterías de los libros de los autores de los cuentos, y ya en treinta o cuarenta casas de lectores que se tentaron con la portada y el contenido.

jueves, 3 de enero de 2008

Primera entrada, pero no primer día de Sangría

Paradójicamente, el editor de textos donde escribo esto no permite la sangría entre párrafos. Partiremos imaginando que el espacio entre párrafos en realidad es un elegante vacío antes de la primera palabra, un vacío donde sobrevolaba el Espíritu.

Sangría Editora existe desde el día en que, cansados de que nos miraran con el entrecejo cuando proponíamos publicar una fascinante novela del año veinte los mismos que nos pagaban tarde, mal y nunca para después decir que nuestro trabajo estaba lleno de erratas, decidimos la Moni y yo hacernos cargo de nuestro propia casa editorial. Como quien dice: es mejor comprar una casa que arrendarla, además que podemos llevarnos este techo a donde quiera que vayamos.

Luego vendría Joaquín, el diseñador y artista. Ya hablaremos de él.

Ayer estaba durmiendo y me desperté a las cinco de la madrugada con una idea: esta, un diario de edición. Hoy esperé tener algo de tiempo libre y escribo: este es el diario de una editorial, Sangría Editora. Acá escribiremos sobre el nacimiento, vida y muerte de los libros en que trabajamos, y también del más allá de ellos, confiados en que ser editor no es ser empresario, sino autor. Sangría, ya saben, es un antiguo remedio. También lo que hace que nuestros ojos respiren y, sobre todo, ese lugar del brazo tan tocable como sensible que está en el reverso del codo.