viernes, 2 de mayo de 2008

EL ARCA EN EL BLOG BUSCANDO A SYD

El Arca


Salvador Luis –peruano, entusiasta de las letras– me invitó a participar en un proyecto editorial de lo más divertido, un libro llamado El Arca, cuajado con la mexicana Cecilia Eudave. Una antología en donde se convocó a una treintena de escritores hispanoamericanos más o menos jóvenes, a cada uno de los cuales se le fue asignada una letra del abecedario y se le pidió que hiciera un cuento que girase en torno o aludiera a un animal cuyo nombre empezara con la letra asignada (así por ejemplo en la letra Y del bestiario encontrará el lector un relato con una Yegua). Pero no todos los animales escogidos son reales; muchos son completamente imaginarios; algunos ni siquiera son animales.

Tanta libertad dada a los participantes es la que dio al fin el resultado: un libro fresco, que cumple con mostrar lo que los escritores emergentes –no por ello necesariamente bisoños– de Latinoamérica están haciendo. Así que este abecedario–bestiario tiene otra función alterna, quizá no consciente: reunificar aquel espíritu literario continental que ya se había perdido, y de la cuál ya sólo fue quedando un eidolon de magras dimensiones, dinamitado por demás en multitud de fragmentos incomunicados. La aglutinación no es algo que pueda darse artificialmente. Es preciso pegar los pedazos con ternura editorial.

Me pidieron un cuento, a pesar de que ya no había espacio en la antología, es decir que ya todas las letras estaban tomadas, así que inventaron eso de un cuento–polizón, lo cuál me cuadra perfectamente, porque yo siempre me he sentido polizón en esta puta vida, un ilegal, y un arrimado. Pero en este caso, soy un polizón a quien han tratado como capitán, lujosamente. El cuento que mandé es correcto, aunque contiene un gravísimo error… que no voy a revelar.


Columna publicada el 10 de abril de 2008.
http://buscandoasyd.blogspot.com/2008/04/el-arca.html


LAS VENTAS y EL FESTIVAL DE MICROEDITORIALES

Después de ya cinco meses que pusimos El Arca a disposición de Uqbar para que lo distribuyera, de algunos medios para que lo comentaran y de preguntar en algunas librerías cómo ha sido la recepción, podemos decir que hemos vendido el 10% de nuestra tirada. Puede sonar como si fuera mucho, pero sólo sacamos 300 ejemplares y 50 se fueron a cada uno de los autores y los compiladores, a los medios de prensa y alguno que otro amigo a quien Carlos y yo, Mónica, quisimos regalarle estos cuentos. O sea, hemos vendido como 30. No es difícil imaginar por qué algunas editoriales buscan libros que vendan para poder subsistir; a pesar de esto, simplemente no nos da nada de placer seguir viendo ese tipo de cosas en el mercado y creo, por lo menos por ahora -uno nunca puede prometer cosas como esta para el futuro, tal vez cómo cambie uno, cómo cambien las cosas, cómo cambie el mundo-, que no publicaremos cosas como esas que detestamos ver en los anaqueles de las librerías.
La pregunta es ahora qué podemos hacer para dar más salida a El Arca y a las próximas novedades que vienen a mitad de año y que inaugurarán nuestra colección Reserva. Por lo pronto nos concentramos en sacar adelante un proyecto junto al Centro Cultural de España, un Festival de Microeditoriales, que quiere aunar a las pequeñas editoriales chilenas de literatura y a alguna que otra de Latinoamérica. Por lo pronto invitaremos a una de Argentina, una de Perú y una de Bolivia, con la posibilidad de que vengan algunas de Uruguay y México. Es extraño, eso sí, que este Festival de Microeditoriales sea una iniciativa que nace desde el Centro Cultural de España. España, justamente. O tal vez no lo sea tanto; será porque este tema -la autogestión, posturas abiertas y antimercantiles- ya permite discusión pública en ese país y tal vez por la calidad de la gente que trabaja y propone en estos proyectos en el CCE de Santiago. Por lo pronto, estamos trabajando con Natasha Pons, una artista visual y gestora cultural. Tenemos altas expectativas puestas en este Festival, y también el temor de que el desgano, tan chileno, y la falta de discusión, también tan típico de algunas personas del ámbito literario de nuestro país, no nos permita conseguir lo que queremos: revisar experiencias de las microeditoriales en Chile y Latinoamérica, con datos duros y opiniones fuertes sobre lo que aportan a la literatura y al ámbito cultural del país. Y tal vez, si el amor que le pongamos todos a esto lo permite, podamos proponer cosas que hacer en el futuro para hacer que las microeditoriales perduren y nos sigan deleitando con esos verdaderos fetiches en que convierten la forma y el contenido de un libro.

lunes, 21 de abril de 2008

EL ARCA EN EL BLOG HIJO DE CHUCK NORRIS:

Haciendo arcadas


Hace unos cuantos meses, ya perdí la cuenta (bueno, en realidad perdí los correos electrónicos de esa fecha, que hubieran fingido una buena memoria), me invitaron a participar de una antología iberoamericana de relatos.

Pero no era una antología de las fáciles; no alcanzaba con responder el mail adjuntando alguna pieza de garbage escrita hace tiempo. Esta vez tenía que ser una nueva pieza de garbage. ¡Y aún peor! Había condiciones, porque era una recopilación temática.

Titulada "El Arca", daba a cada uno de los participantes una letra del abecedario, y al mejor estilo tutti-frutti, el favorecido debía escribir un cuento "inspirado en un animal real, ficticio o mitológico". No era necesario que protagonizara la historia, pero "debía ser mencionado claramente al menos una vez", según cuenta el blog promocional.

Sí, casi dos años en un portal de noticias me convirtieron en un citador profesional.

Como todo proyecto asmático (esfuerzo hecho a pulmón) tuvo sus idas y venidas, hasta que sobre finales de 2007 y principios del corriente se confirmó la salida de las ediciones chilena y peruana de "El Arca".


Por aquellos lares ya tuvo una linda recepción, sobre todo por la presencia de escritores de esos mismos lares recién mencionados (o sea, aquellos). Esos primeros recortes de prensa, además del prólogo completo, pueden encontrarse en la dirección electrónica
http://elarcabestiario.blogspot.com.

Allí mismo pueden descargarse un pdf con tres cuentos de manera promocional. Quién lo hubiera dicho, el mío es uno de esos tres. Así que descubrirán rápidamente que me tocó la letra i (poca liga) y que mi historia se titula con la elección más fácil (seguro que si jugáramos tutti-frutti ponemos todos lo mismo). De cualquier manera le busqué la vuelta... o mejor dicho, esa fue la única vuelta que le encontré.

Un lindo cuentito que será refritado como corresponde, cuando llegue el momento.

¿Por qué recordar este proyecto justo hoy? Bueno, porque me llegó una copia de la edición chilena. Con tanta era del e-miel, había olvidado lo lindo que se siente recibir correspondencia que no sean cuentas. Aquí está, éste es:

La foto es una garcha porque la saqué con un teléfono. De tubo.

Completando con información que pueden encontrar en el blog, pero que quizás alguno sea muy vago como para cliquear, les dejo la lista de participantes. 29 letras, más una ficción dedicada a Noé y otra a un animal polizón.

LAS AGUAS ABISALES Carlos Labbé (Chile)
LA ARAÑA Norberto Luis Romero (Argentina)
LOS BENTEVEOS Rosalba Campra (Argentina)
EL COCODRILO Eva Cabo (España)
LOS CHANCHOS Leonardo Valencia (Ecuador)
EL DELFÍN Ricardo Sumalavia (Perú)
EL ESCARABAJO Víctor Montoya (Bolivia)
EL F Efraim Medina Reyes (Colombia)
LOS GATOS Álvaro Bisama (Chile)
EL HARFARTUS Vizania Amezcua (México)
LA IGUANA Ignacio Alcuri (Uruguay)
LA JACA Carmen Camacho (España)
EL KOALA Mayra Santos-Febres (Puerto Rico)
EL LEÓN Alberto Chimal (México)
EL LLULL Viviana Paletta (Argentina)
LAS MARAS Mara Aguirre (Argentina)
LA NADA Claudia Ulloa Donoso (Perú)
LOS ÑAÑARAPUS Cecilia Eudave (México)
LOS OSOS Pedro Cabiya (Puerto Rico)
EL PULGÓN Claudia Apablaza (Chile)
EL QUIRÓPTERO Ricardo Silva Romero (Colombia)
EL RINOCERONTE Carlos Bustos (México)
LA SERPIENTE Jacinta Escudos (El Salvador)
EL TOPO Rosa Elvira Peláez (Cuba)
EL UNICORNIO Mónica Belevan (Perú)
LA VÍBORA Marcial Fernández (México)
LA W Edmundo Paz Soldán (Bolivia)
EL XANTI Salvador Luis (Perú)
LA YEGUA Elena Medel (España)
LOS ZANCUDOS Alejandro Zambra (Chile)
POLIZÓN: LA RUINA QUE VINO A SARA Maurice Echeverría (Guatemala)

A riesgo de quedar como un alcahuete (y me la banco), agradezco a Cecilia Eudave y a Salvador Luis, compiladores de la obra, por la confianza (¿miopía?) demostrada.

VEANLO EN: http://hijodechucknorris.blogspot.com/2008/02/haciendo-arcadas.html

viernes, 28 de marzo de 2008

El Arca en revista Plagio

Nos salvamos juntos
por Izaskun Arrese
24.03.2008

Cecilia Eudave y Salvador Luis compiladores El Arca. Bestiario de ficciones de treintaiún narradores hispanoamericanos Sangría, Chile, 2007, 279 págs.
De un tiempo a esta parte el discurso sobre el calentamiento global y sus nefastas consecuencias se ha instalado en la cotidianeidad de las personas. En un escenario donde el fin del mundo pareciera estar a la vuelta de la esquina, no es de extrañar que surja un sentimiento apocalíptico en la población, y que consecuentemente este sentimiento se perciba también en el arte.

Surgen entonces ciertas iniciativas salvadoras. Como la de un grupo de escritores hispanoamericanos que, al igual que Noé, decidieron construir un arca para sobrevivir y por supuesto, trascender. Si bien en este caso no es Dios quien los exhorta, sí están guiados por algo bastante parecido a la divinidad, la palabra.

Esta especial arca adquirió la forma de una antología de cuentos, donde a treintaiún escritores hispanoamericanos se les pidió escribir una narración por encargo. En uno de los prólogos se señalan las reglas que debieron seguir los autores: “1. elegir un animal real o engendrar una criatura ficticia a partir de una letra del alfabeto; 2. el personaje del relato no tiene por qué ser el animal elegido, el enfoque puede ser oblicuo, y 3. la trama, la temática y el estilo son absolutamente libres”.

Detenerse en cada uno de los cuentos que conforman este bestiario es tarea larga, sobre todo por las distintas formas de abordar el pie forzado que asumió cada autor. Sí se puede hablar del resultado final y de los elementos unificadores y comunes.

La participación de los animales en El Arca es bastante variada. En “Cocodrilos” son absolutos protagonistas; en cambio en “Delfín” son simplemente una insignia en la bandera de un niño scout; pueden actuar como adjetivo y ser el sobrenombre de un individuo al que llaman “Koala”. En “Chanchos” los animales están humanizados, y en “Arañas” tienen una conexión sobrenatural con los hombres. También hay seres humanos que en vidas pasadas fueron animales, como en “León” y “Jaca”.

Si bien los cuentos son distintos entre sí, globalmente hay un algo que los asemeja y que lamentablemente produce cierta monotonía. Por ejemplo, el tono mítico y profético es algo que se reitera. Por otra parte, y quizás en relación a la temática animal, tan propia de las narraciones para niños, en varios se percibe un incómodo tono infantil. Hay un par que pretenden ser existenciales y profundos, pero al final no consiguen ni lo uno ni lo otro.

Al estar relacionadas con la temática animalesca, es inevitable que algunas de estas narraciones tengan rasgos de parábola y fábula. El problema está en que por algún motivo, justamente estos cuentos son los menos logrados, algo no calza y resultan un poco falsos y fuera de tiempo. Si no fuera por la necesidad de incluir cada letra del alfabeto, algunos textos podrían haber quedado fuera sin problemas.

Es necesario señalar que también hay elementos que se repiten, pero que contribuyen a enriquecer y dar vida a los relatos, además de alentar a seguir leyendo. Sumamente atrayentes son la sordidez y oscuridad inesperada de algunas narraciones, como “Yegua” y “Benteveo”, también la ironía y el humor de “Iguana” y “W”.

Por otra parte, el tema impuesto parece haber sido una gran dificultad para algunos de los autores, para otros en cambio fue una excusa perfecta para mostrar su talento y crear una narración de gran valor. Algunos de los puntos culmines de la antología son “Benteveos” de la argentina Rosalía Compra, “Gatos” del chileno Álvaro Bisama, y “Osos” el puertorriqueño Pedro Cabiya.
Aunque no queda claro el criterio que primó a la hora de escoger a los escritores, un aspecto valioso de esta antología es que sin duda es un muy buen muestrario de autores, que contribuye a demostrar que lo hispanoamericano se define en gran medida por la diversidad. Es sin duda, una buena ocasión para descubrir y adentrarse en la pluma de escritores que de otra forma sería poco probable conocer.

Por último, en el marco de las crisis fronterizas y diplomáticas que viven los países latinoamericanos, El Arca se transforma en una especie de utopía, pues en ella conviven las distintas nacionalidades sin ningún problema ni enemistad. Hay un rol social que no está en los relatos, sino en el hecho mismo de antologar y optar por la acción.

Del valor futuro de esta antología, sólo podrá hablar el tiempo.

lunes, 4 de febrero de 2008

EL ARCA EN DIARIO LAS ÚLTIMAS NOTICIAS DE CHILE




Recién comienza

Fue rápido: la propuesta, la llegada de los cuentos, editarlos, conseguir la plata, mandarlo a la imprenta, hablar con un distribuidor. Lo que tomó más tiempo fue la decisión de tomar este tren, el de la editorial.
Hace ya tiempo estábamos tentados con una idea como esta; tal vez desde que empezaron a aparecer frente a nuestras narices libros de un contenido deseable, pero en una envoltura empolvada y ruinosa. No me acuerdo qué día fue que tomamos la decisión, pero sé que al día siguiente llegó un correo-e de Salvador Luis a la casilla de Carlos inquiriendo sobre qué editorial podría estar interesada en publicar esta compilación en Chile. Nostros sabíamos de El arca, porque Carlos había sido invitado a participar en ella. Así que él mismo ofreció nuestra editorial, que aún no existía legalmente, sino en nuestras cabezas.
Y ahora, sólo cuatro meses después, está el libro editado en nuestras manos; en algunas librerías chilenas; por correo regular, camino a las estanterías de los libros de los autores de los cuentos, y ya en treinta o cuarenta casas de lectores que se tentaron con la portada y el contenido.